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“El llamado del dolor: Cuando la desesperación no es castigo, sino guía”


Hay dolores que duelen en el cuerpo. Otros que duelen en la mente. Y otros… los más profundos… que duelen en el alma.

Ese dolor que no sabes explicar, esa desesperación que te quita el aire, ese momento en el que ya no ves salida, no es un castigo. Es un llamado espiritual.

El alma, cuando necesita que cambies de rumbo, rompe tu comodidad. Cuando necesita que despiertes, sacude tu mundo. Y cuando necesita que recuerdes tu poder, te pone frente a tu propia sombra.


La desesperación es un mensaje, no un final.

Cuando alguien llega al camino espiritual, rara vez llega celebrando. La mayoría llega roto, cansado, sin respuestas. Pero así es como se abre el portal. El sufrimiento afloja las capas que te alejaban de ti mismo.


El dolor muestra dónde dejaste de escucharte.

A veces duele porque insististe demasiado en un camino que no era para ti. A veces duele porque cargaste emociones que no eran tuyas. A veces duele porque te olvidaste de ti.


Lo que duele, te guía.

La desesperación aparece cuando la vida ya no puede seguir igual. Cuando la energía necesita liberarse. Cuando tu alma te dice: "hasta aquí, ahora vamos hacia otro lugar."


No huyas del dolor.

Pregúntale qué quiere mostrarte.

Siempre, detrás de un gran dolor, hay un gran renacer esperándote.

 
 
 

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